Hoy hace 1 año que abandonaste este mundo, sigo sin creerlo.
Espero que sigas cantando en los cielos como lo hacías en la tierra.
I miss you so much Amy!
La avaricia, término que indica esta contradicción, viene del término avaritiam, y éste, a su vez, del verbo latino avere, que significa “desear algo con ansia”. “Avaricia”, pues, implica padecer un afán desordenado de poseer y adquirir riquezas y/o bienes para atesorarlos; a diferencia de la gula, como vimos en el capítulo anterior, no existen referencias sólidas de este trastorno en el mundo latino (aunque se reflejarán, como veremos, a modo de influencia en obras posteriores), pero sí en la mitología griega. La referencia es de postín: uno de los primeros personajes en padecer la avaricia fue Midas, el rey de la región de Frigia, a quien Dioniso le concedió lo que quisiera; Midas, como sabemos, fue célebre por tener la cualidad de convertir en oro todo lo que tocaba. La ambición, sin embargo, hizo que hasta el agua y su propia comida se convirtieran también en dicho metal, lo que le condujo a su desgracia.
IRA
Considerada como el pecado producido por los pensamientos excesivos de naturaleza sexual, donde nuestra mente y cuerpo nos piden aún más que hasta donde podríamos llegar. Esos deseos impunes, estimulantes, sucios, que nos estimulan, que nos dan placer cuando llegan a su cometido. Ese placer que cuando ya no se lo puede satisfacer se descontrola y perversa aún más convertiendonos en bestias llenas de vicio, donde el sexo ya no es suficiente y se comienza a someter, obligar, encontrar estimulante esa fuerza desmesurada provocando dolor a su semejante.
Tell you secrets I never tell